Cómo generar transformaciones con las herramientas que me ofrece la lúdica en mi quehacer docente.

Ps. Sirley Morales Marín.

Docente Orientador

A manera de ensayo.

Nos tomamos muy en serio la enseñanza y por esta misma razón se hace necesario utilizar el juego como herramienta pedagógica. Cuando somos conscientes de que la lúdica, como actividad que se realiza con fines recreativos (o re-creativos), es además una dimensión del desarrollo humano comparable con la comunicativa, la social o la cognitiva, por nombrar solo algunas, podemos considerar su importancia pedagógica o educativa y aprovecharla como herramienta para estimular las habilidades físicas, psicológicas, cognoscitivas de nuestros estudiantes.

Desplegar una actividad lúdica en el aula implica contar con la capacidad de fantasía e ingenio de cada participante, máxime cuando en esta actividad hay espacio para la creatividad, la invención, la fuerza, el ingenio, la concentración, la atención, la improvisación, pues el fin último de esta es ese precisamente: romper los esquemas que nos encasillan en la rutina y llena de monotonía cualquier espacio pedagógico.

La lúdica tiene que ver con las emociones asociadas a la distracción, la incertidumbre, la sorpresa o, solamente, la mirada entusiasta del participante. A través de ella podemos observar rasgos individuales en nuestros estudiantes que, de otra manera, resulta un poco más difícil de detectar. Así, la espontaneidad, el optimismo, la risa, la sonrisa, las actitudes de desenfado, de desinhibición afloran en las interacciones personales del día a día, llevan al individuo a obtener representaciones diferentes de su universo, facilitan la integración y multiplican las posibilidades de intercambio, lo que nos van a permitir alcanzar, de una mejor manera, los objetivos propuestos con la actividad que se esté desarrollando.

La metodología lúdica como técnica o estrategia pedagógica permite llevar al estudiante hacia un proceso de aprendizaje en un ambiente armónico de convivencia pacífica que se facilita a través de juegos que incluyan contenidos curriculares.

Ahora, uno de los retos que tenemos como docentes es saber aprovechar todas estas herramientas que ofrece la lúdica para generar las transformaciones que deseamos dentro de los ambientes de aprendizaje. Para ello, además, se hace perentorio adaptarnos a las nuevas exigencias del aula moderna y aplicar nuevas estrategias para generar ambientes de aprendizaje cada vez más fascinantes que seduzcan al estudiante y hagan del aula el lugar que todos aspiramos.  

Los aprendizajes académicos me capacitan para generar estrategias lúdicas que permiten transportar al estudiante hacia nuevas expectativas, entregarles el mensaje de que se puede, a través del juego, de la recreación, de la lúdica, del baile, de la danza, aprender de manera divertida. El aula se convertiría así en un laboratorio donde constantemente se esté experimentando, innovando, transformando los contenidos académicos con dinámicas que, entre risas, textos, fichas y juegos, resten monotonía, sumen motivación, dividan responsabilidades y multipliquen experiencias de aprendizaje.

Las posibilidades de mejora son variadas y están abiertas para el docente que se atreva y sepa aprovechar todas aquellas actividades que inspiren a los estudiantes a pensar, a crear y recrear con acciones que impulsen el desarrollo de la atención y la escucha activa, el seguimiento de instrucciones y el compromiso en cumplimiento de reglas, para, de esta manera, comprender en la vivencia y convivencia, en la acción y corrección.

Hay que tener en cuenta que jugar por jugar no tendría el mismo impacto que se obtendría a través de una metodología que apunte a resultados, esto es, la utilización de la lúdica, el juego y la recreación como un proceso orientado a la construcción de saberes, habilidades y competencias.

Para ello, personalmente, en aras de la transformación de los ambientes de aprendizaje, considero que es necesario determinar los intereses del grupo y fijar unas metas en consenso, planear las actividades lúdicas de acuerdo con los objetivos y la temática, implementar cada juego para cada tópico, reflexionar sobre los progresos obtenidos, las dificultades de aprendizajes, y el comportamiento y la participación de los estudiantes y, por último, hacer análisis y retroalimentación y extraer conclusiones de los logros obtenidos.

En fin, las oportunidades hay que crearlas, adaptarlas e implementarlas, integrar a los temas curriculares elementos atrayentes que representen retos para el estudiante y que ayuden en la asimilación de nuevos conocimientos con objetivos tendientes a la obtención de mejores resultados académicos, contando que esta actividad lleva implícito el objetivo de generar ambientes armónicos, de convivencia pacífica, de superación de conflictos y dificultades dentro del espacio social.

Por último, hago énfasis en que la implementación de la lúdica en los ambientes escolares, no sólo genera cambios conductuales, físicos, emocionales, cognitivos, cognoscitivos, etc., en los estudiantes, sino también en el docente que se nutre, de igual manera, de esa interacción.    

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